Las 6 Metas Internacionales en la Seguridad del Paciente.

Reflexión escrita por un profesional de la Salud.

Es cierto, trabajar con personas implica poner nuestro 100% de responsabilidad sobre ellos, es su salud, su cuerpo y en sí, sus vidas las que están en nuestras manos. Pero aparte de sentirnos responsables, ¿somos responsables?.

Es complejo trabajar con personas, la calidad muchas veces no va sólo en la tecnología, las terapias o las prestaciones y procesos realizados con cada uno, también están las interacciones humanas. En los hospitales o clínicas, los enfermos nos encontramos a la deriva, llegamos a urgencias con dolor, empiezan la serie de procedimientos, nos tramitan, nos puncionan los brazos, nos trasladan, vemos mínimo a 10 personas distintas antes de llegar a la habitación donde pasaremos las próximas horas, pero en todo ese trayecto, ¿qué esperamos como pacientes? ¡que se nos trate bien! Espero que me protejan, que la cama esté limpia, que no me vayan a confundir con el paciente del lado, que me operen bien, que la enfermera se haya lavado las manos antes que me pinche un brazo y me ponga un suero, que el médico me explique qué tengo y qué soluciones me da.

Las Metas Internacionales de Seguridad del Paciente son una de las estrategias prioritarias, evaluadas en todos aquellos hospitales y clínicas certificados por la Joint Commission International, entidad encargada de acreditar calidad y seguridad de atención a los establecimientos que quieran someterse a los estándares internacionales.

Pero cuáles son estas metas:

Meta 1: Identificación correcta de los pacientes.

En esta parte me acuerdo de mi jefe de carrera que siempre decía, ‘lean hasta 4 veces la indicación y el nombre del paciente, salúdelo por su nombre, si no se llama Pancracio se lo dirá y no se equivocarán administrando el medicamento’. El propósito es en primer lugar identificar en forma confiable a la persona a quien está dirigido el servicio o tratamiento, y en segundo lugar, hacer que el servicio o tratamiento coincida con la persona.

Meta 2: Mejora de la comunicación efectiva.

Muchas veces nos quejamos de la letra de los médicos y de las enfermeras, pero más de los médicos. He tenido que aprender a descrifrar verdaderos jeroglíficos sísmicos, pero lo ideal sería que no descifremos, sino que entendamos claramente las indicaciones escritas, orales o electrónicas. La comunicación efectiva implica que sea oportuna, precisa, inequívoca, completa y comprendida por quien la recibe, una buena forma de evitar error es releerlas frente a quien las dió o llamando para corroborar.

Meta 3: Mejora de la seguridad en los medicamentos de alto riesgo.

La administración errónea de una dosis de medicamento puede ser fatal, sobre todo cuando existe la manipulación de electrolitos. Hay medicamento que tienen más de una vía de administración, es por eso que deben ser etiquetados claramente y releer la vía indicada. Perderemos en eso menos de un minuto, en cambio si nos equivocamos en menos de un minuto ponemos en riesgo una vida.

Meta 4: Garantizar cirugías con el lugar correcto, el procedimiento correcto y el paciente correcto.

Los pacientes que van a pabellón esperan que les garanticen que si se operarán es porque los cirujanos y su equipo harán de forma correcta su trabajo y no saldrán con cicatrices inesperadas. Tiempo atrás estuvó en el tapete una cirugía mal practicada, el paciente se operaría de un lado de sus caderas afectado, pero por un trabajo muy mal hecho, no salió sólo con su cadera ‘mal’ operada, sino con las dos, porque no se fijaron que la lectura de la imagen radiográfica estaba al revés y operaron la cadera buena en vez de la mala. ¡¿Cómo pasa esto?! por la comunicación deficiente e inadecuada, nunca hubo un marcado de sitio a operar, tampoco le preguntaron al paciente qué cadera le dolía, por lo tanto, supondríamos que nadie verificó el sitio de la operación. El proceso general para evitar este tipo de error sería: verificar que sean el sitio, el proceso y el paciente correcto (para lo que se ha propuesto una pausa previa al procedimiento); asegurar que estén disponibles todos los documentos, imágenes y estudios; verificar la presencia de todos los equipos e implantes necesarios.

Meta 5: Reducción de las infecciones adquiridas por la atención.

¿Te lavas las manos antes y después de tocar un paciente?, ¿mantienes las uñas cortas y limpias?. Es un proceso simple, que incluso nos protege. ¿Las medidas estándares las utilizamos?, ¿manejamos de forma correcta los fluídos?, ¿conocemos los tipos de aislamiento?. Son cosas simples y que todos debemos cumplir, no sólo las enfermeras debemos estar pendientes que una vía venosa vence después de 72 horas, al igual que una bajada de suero, es responsabilidad de todo el equipo, además la protección para el paciente significa también la protección para el personal.

Meta 6: Reducción del riesgo de las lesiones del paciente por caídas.

No es muy difícil conocer algún caso de algún anciano que llegó por una gastroenteritis y salió con alguna fractura porque se cayó de la cama en el hospital. ¿Debería ser normal? Por supuesto que no. Está claro hay personal que tiene hasta 50 pacientes a su cargo, pero si hacemos una evaluación al ingreso del riesgo de caídas que tiene ese paciente, y con unas barandas bien puestas nos evitamos un mal rato. Pacientes pediátricos y ancianos son quienes más riesgo tienen ¡Pongamos atención en ellos! Evaluemos si existen medicamentos que alteren las percepciones o si existen alteraciones neurológicas que pongan en riesgo a nuestros pacientes.

La seguridad del paciente es un trabajo de todos.

6 metasmetas internacionales

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